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Combustibles sostenibles de aviación: oportunidad estratégica para el sector energético colombiano

En un país con geografía compleja y desigualdades territoriales, el transporte aéreo garantiza la conectividad de millones de pasajeros y toneladas de carga cada año, facilita el turismo, fortalece las exportaciones y aporta el 4,3% del Producto Interno Bruto nacional, generando más de 921 mil empleos en su cadena de valor.

L a aviación es un pilar estratégico para Colombia. Sin embargo, este motor de desarrollo enfrenta un desafío crucial: reducir sus emisiones de carbono y avanzar hacia la meta de cero emisiones netas en 2050, compromiso asumido por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) y respaldado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Esta transición representa también una oportunidad sin precedentes para la industria de hidrocarburos colombiana.

Los Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF, por sus siglas en inglés) son combustibles avanzados capaces de reducir hasta en un 80% las emisiones de CO2 en su ciclo de vida, en comparación con el combustible fósil convencional. Su producción puede provenir de residuos agrícolas, aceites usados, biomasa o, incluso, tecnologías de captura de carbono, siempre bajo criterios estrictos de sostenibilidad definidos por la OACI y avalados por programas de certificación reconocidos a nivel internacional.

A diferencia de otros sectores, la aviación no cuenta aún con alternativas tecnológicas de gran escala para sustituir al combustible líquido. Por ello, el SAF se ha consolidado como el instrumento más importante para alcanzar la meta de cero emisiones netas en el transporte aéreo para 2050.

Colombia debe concentrarse en crear un ecosistema propicio que atraiga inversión, fomente la producción local y se apoye en mecanismos de incentivos fiscales.

Posicionamiento de la industria de producción de SAF en Colombiaindustria de producción de SAF en Colombia

IATA, que representa a cerca de 350 líneas aéreas responsables del 80% del tráfico aéreo global, ha expresado su apoyo firme al desarrollo del SAF y advierte que este proceso debe realizarse bajo condiciones de competitividad y realismo económico.

Esto se traduce en que antes de establecer metas de producción o consumo, Colombia debe contar con un marco regulatorio específico para este nuevo tipo de combustible, avalar y promover las tecnologías por las cuales se procesan las materias primas y, finalmente, adoptar estándares internacionales que permitan que el país pueda competir comercialmente con otras naciones. De no hacerse de forma planificada, se pueden elevar de manera abrupta los costos del combustible, afectando la conectividad y la viabilidad de rutas sensibles como las que sirven a la Amazonía, el Pacífico o la Orinoquía.

La visión de IATA es clara: Colombia debe concentrarse en crear un ecosistema propicio que atraiga inversión, fomente la producción local y se apoye en mecanismos de incentivos fiscales. Entre las propuestas se encuentran la exención del IVA en la proporción de SAF utilizada por las aerolíneas y la exclusión del impuesto al carbono cuando se usen combustibles que cumplan los criterios internacionales de reducción de emisiones.

Las medidas fiscales y regulatorias deberán reconocer que la aviación es, en muchos casos, la única vía de acceso a regiones apartadas. Preservar esta conectividad es esencial no solo para la economía, sino también para la cohesión social y territorial del país.

Perspectivas de futuro para Colombia

El país tiene la oportunidad de convertirse en referente regional en sostenibilidad aérea. Su riqueza en materias primas, la experiencia previa en biocombustibles terrestres y las políticas de reindustrialización abren un espacio para desarrollar una cadena de suministro moderna, eficiente y abierta, que combine producción nacional con acceso a fuentes internacionales.

Además, Colombia puede posicionarse como un mercado importante de producción de SAF, siempre que adopte estándares técnicos internacionales como el ASTM D7566 y sistemas de trazabilidad robustos bajo modelos reconocidos, como el Book & Claim, para garantizar la transparencia en la contabilidad de emisiones.

La transición, sin embargo, debe ser justa e inclusiva. Las medidas fiscales y regulatorias deberán reconocer que la aviación es, en muchos casos, la única vía de acceso a regiones apartadas. Preservar esta conectividad es esencial no solo para la economía, sino también para la cohesión social y territorial del país. Asimismo, mantener la conectividad internacional es clave para asegurar la integración global, el intercambio comercial y el desarrollo sostenible.

Llamado a la acción conjunta

IATA ha reiterado su disposición para colaborar con el Gobierno colombiano y con actores privados —incluyendo empresas del sector de hidrocarburos, refinadores y distribuidores de combustibles— para diseñar un marco regulatorio que combine seguridad operacional, sostenibilidad ambiental y competitividad económica.

El reto no es menor: se trata de transformar la matriz energética del transporte aéreo sin sacrificar la conectividad que sostiene el desarrollo nacional, y hacerlo aprovechando las capacidades instaladas del sector energético colombiano.

Con visión estratégica y políticas públicas técnicas y equilibradas, Colombia puede no solo cumplir con sus compromisos internacionales de sostenibilidad, sino también liderar en América Latina el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación, consolidando su papel como actor clave en la transición global hacia un futuro de cero emisiones netas en 2050.

Por: Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés)

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