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Comunicados de Prensa

“Estamos frente a una tragedia ambiental silenciosa”: Presidente ACP, Francisco Lloreda

• Los ataques perpetrados por las FARC y el ELN en 30 años han ocasionado el derrame de más de 4 millones de barriles de crudo (168 millones de galones de crudo).

• En el mejor de los casos, las zonas afectadas necesitarán entre 15 y 20 años para recuperar la vegetación, cuerpos de agua, y la flora y fauna de sus territorios.

Bogotá, 1 de julio de 2015 – Con la reciente ola de atentados perpetrados por la guerrilla de las FARC y el ELN, el país completa 30 años de ataques a la infraestructura y daños al ambiente, a las comunidades campesinas, y a los más vulnerables en Colombia.

 Desde 1986, cuando empezó a operar el Oleoducto Caño Limón-Coveñas, se iniciaron las acciones ilegales de la guerrilla contra los sistemas de transporte de crudo, que  han provocado a la fecha el derrame de más de 4 millones de barriles (168 millones de galones de crudo).

 Esta cifra es 15 veces superior al accidente de mayor impacto ecológico ocurrido en 1989 cuando un barco petrolero encalló y derramó 261.000 barriles (11 millones de galones de crudo) sobre el Océano Pacífico, afectando más 2.000 kilómetros de la costa de Long Beach, California, y con daños considerables a la flora, la fauna y a habitantes ribereños.

 “Si el reciente daño ecológico causado por las FARC en el sur del país hubiese ocurrido en Cartagena habría conmoción nacional; y si fuese en Saint Tropez (Francia) sería internacional. Pero como el principal afectado es Tumaco, sus ríos, su flora, su fauna, y sus habitantes, gente sencilla y pujante, que ha aprendido a vivir en medio de la adversidad, de la violencia y del olvido de la sociedad, a pocos importa y pronto pasará al olvido”, indicó Lloreda Mera.

 En lo corrido del año, las FARC y el ELN son responsables de 49 atentados terroristas. Solo en junio se registraron 39 de esos hechos. Los departamentos más afectados por esas acciones violentas durante 2015 son: Putumayo (25 atentados), Nariño (12), Norte de Santander (8), Casanare (2), Huila y Boyacá, con uno respectivamente.

Válvulas ilícitas y hurto de crudo

 Pero no solo los atentados contaminan los ecosistemas, también lo hacen las válvulas ilícitas empleadas para el robo de crudo y refinados, pues el crudo hurtado es utilizado como materia prima para el procesamiento de drogas ilícitas que han fortalecido en los últimos años las estructuras criminales del país.

“En un mes se logran almacenar cerca de 31 mil barriles de crudo en las refinerías ilegales que producen más de 13 mil galones de nafta, que se convierten en más de tres toneladas diarias de pasta de base de cocaína”, indica el líder gremial al referirse al hurto de crudo, que en lo corrido del año alcanza la cifra de 147.500 barriles.   

Solo en Putumayo esa modalidad delictiva ha ocasionado la afectación de 10 humedales, la contaminación de cuatro estanques piscícolas, y de quebradas y ríos como el Putumayo.

Las empresas de la industria han fortalecido su capacidad de reacción ante estos hechos. “Cuando se producen actos terroristas, las empresas activan de inmediato sus planes de contingencia que en algunas ocasiones incluyen inversiones hasta por cinco mil millones de pesos, que incluyen el cierre inmediato de las válvulas de oleoducto, la colocación de barreras de contención para evitar que el crudo contamine los cuerpos hídricos y suelos, así como atender las necesidades de la población afectada”, puntualizó Lloreda Mera.

La industria viene trabajando en coordinación con las Fuerzas Militares y de Policía, para minimizar la probabilidad de atentados y mitigar los daños de los mismos. “Nuestro llamado es a que el país se manifieste con vehemencia frente al daño ambiental que han ocasionando las FARC y el ELN a lo largo de 30 años. Además, preocupa el silencio de ONGs ambientalistas y de Derechos Humanos, líderes de opinión y población en general frente a esta grave situación, que constituye la mayor tragedia ambiental relacionada con hidrocarburos de la que se tenga conocimiento” puntualizó Francisco José LLoreda Mera, Presidente de la ACP.

•Los ataques perpetrados por las FARC y el ELN en 30 años han ocasionado el derrame de más de 4 millones de barriles de crudo (168 millones de galones de crudo).

•En el mejor de los casos, las zonas afectadas necesitarán entre 15 y 20 años para recuperar la vegetación, cuerpos de agua, y la flora y fauna de sus territorios.

Bogotá, 1 de julio de 2015 – Con la reciente ola de atentados perpetrados por la guerrilla de las FARC y el ELN, el país completa 30 años de ataques a la infraestructura y daños al ambiente, a las comunidades campesinas, y a los más vulnerables en Colombia.

Desde 1986, cuando empezó a operar el Oleoducto Caño Limón-Coveñas, se iniciaron las acciones ilegales de la guerrilla contra los sistemas de transporte de crudo, que  han provocado a la fecha el derrame de más de 4 millones de barriles (168 millones de galones de crudo).

Esta cifra es 15 veces superior al accidente de mayor impacto ecológico ocurrido en 1989 cuando un barco petrolero encalló y derramó 261.000 barriles (11 millones de galones de crudo) sobre el Océano Pacífico, afectando más 2.000 kilómetros de la costa de Long Beach, California, y con daños considerables a la flora, la fauna y a habitantes ribereños.

“Si el reciente daño ecológico causado por las FARC en el sur del país hubiese ocurrido en Cartagena habría conmoción nacional; y si fuese en Saint Tropez (Francia) sería internacional. Pero como el principal afectado es Tumaco, sus ríos, su flora, su fauna, y sus habitantes, gente sencilla y pujante, que ha aprendido a vivir en medio de la adversidad, de la violencia y del olvido de la sociedad, a pocos importa y pronto pasará al olvido”, indicó Lloreda Mera.

En lo corrido del año, las FARC y el ELN son responsables de 49 atentados terroristas. Solo en junio se registraron 39 de esos hechos. Los departamentos más afectados por esas acciones violentas durante 2015 son: Putumayo (25 atentados), Nariño (12), Norte de Santander (8), Casanare (2), Huila y Boyacá, con uno respectivamente.

Válvulas ilícitas y hurto de crudo

Pero no solo los atentados contaminan los ecosistemas, también lo hacen las válvulas ilícitas empleadas para el robo de crudo y refinados, pues el crudo hurtado es utilizado como materia prima para el procesamiento de drogas ilícitas que han fortalecido en los últimos años las estructuras criminales del país.

“En un mes se logran almacenar cerca de 31 mil barriles de crudo en las refinerías ilegales que producen más de 13 mil galones de nafta, que se convierten en más de tres toneladas diarias de pasta de base de cocaína”, indica el líder gremial al referirse al hurto de crudo, que en lo corrido del año alcanza la cifra de 147.500 barriles.   

Solo en Putumayo esa modalidad delictiva ha ocasionado la afectación de 10 humedales, la contaminación de cuatro estanques piscícolas, y de quebradas y ríos como el Putumayo.

Las empresas de la industria han fortalecido su capacidad de reacción ante estos hechos. “Cuando se producen actos terroristas, las empresas activan de inmediato sus planes de contingencia que en algunas ocasiones incluyen inversiones hasta por cinco mil millones de pesos, que incluyen el cierre inmediato de las válvulas de oleoducto, la colocación de barreras de contención para evitar que el crudo contamine los cuerpos hídricos y suelos, así como atender las necesidades de la población afectada”, puntualizó Lloreda Mera.

La industria viene trabajando en coordinación con las Fuerzas Militares y de Policía, para minimizar la probabilidad de atentados y mitigar los daños de los mismos. “Nuestro llamado es a que el país se manifieste con vehemencia frente al daño ambiental que han ocasionando las FARC y el ELN a lo largo de 30 años. Además, preocupa el silencio de ONGs ambientalistas y de Derechos Humanos, líderes de opinión y población en general frente a esta grave situación, que constituye la mayor tragedia ambiental relacionada con hidrocarburos de la que se tenga conocimiento” puntualizó Francisco José LLoreda Mera, Presidente de la ACP. 

La industria viene trabajando en coordinación con las Fuerzas Militares y de Policía, para minimizar la probabilidad de atentados y mitigar los daños de los mismos. “Nuestro llamado es a que el país se manifieste con vehemencia frente al daño ambiental que han ocasionando las FARC y el ELN a lo largo de 30 años. Además, preocupa el silencio de ONGs ambientalistas y de Derechos Humanos, líderes de opinión y población en general frente a esta grave situación, que constituye la mayor tragedia ambiental relacionada con hidrocarburos de la que se tenga conocimiento” puntualizó Francisco José LLoreda Mera, Presidente de la ACP.

• Los ataques perpetrados por las FARC y el ELN en 30 años han ocasionado el derrame de más de 4 millones de barriles de crudo (168 millones de galones de crudo).

• En el mejor de los casos, las zonas afectadas necesitarán entre 15 y 20 años para recuperar la vegetación, cuerpos de agua, y la flora y fauna de sus territorios.

Bogotá, 1 de julio de 2015 – Con la reciente ola de atentados perpetrados por la guerrilla de las FARC y el ELN, el país completa 30 años de ataques a la infraestructura y daños al ambiente, a las comunidades campesinas, y a los más vulnerables en Colombia. 

Desde 1986, cuando empezó a operar el Oleoducto Caño Limón-Coveñas, se iniciaron las acciones ilegales de la guerrilla contra los sistemas de transporte de crudo, que  han provocado a la fecha el derrame de más de 4 millones de barriles (168 millones de galones de crudo).

Esta cifra es 15 veces superior al accidente de mayor impacto ecológico ocurrido en 1989 cuando un barco petrolero encalló y derramó 261.000 barriles (11 millones de galones de crudo) sobre el Océano Pacífico, afectando más 2.000 kilómetros de la costa de Long Beach, California, y con daños considerables a la flora, la fauna y a habitantes ribereños.

“Si el reciente daño ecológico causado por las FARC en el sur del país hubiese ocurrido en Cartagena habría conmoción nacional; y si fuese en Saint Tropez (Francia) sería internacional. Pero como el principal afectado es Tumaco, sus ríos, su flora, su fauna, y sus habitantes, gente sencilla y pujante, que ha aprendido a vivir en medio de la adversidad, de la violencia y del olvido de la sociedad, a pocos importa y pronto pasará al olvido”, indicó Lloreda Mera.

En lo corrido del año, las FARC y el ELN son responsables de 49 atentados terroristas. Solo en junio se registraron 39 de esos hechos. Los departamentos más afectados por esas acciones violentas durante 2015 son: Putumayo (25 atentados), Nariño (12), Norte de Santander (8), Casanare (2), Huila y Boyacá, con uno respectivamente.

Válvulas ilícitas y hurto de crudo

 Pero no solo los atentados contaminan los ecosistemas, también lo hacen las válvulas ilícitas empleadas para el robo de crudo y refinados, pues el crudo hurtado es utilizado como materia prima para el procesamiento de drogas ilícitas que han fortalecido en los últimos años las estructuras criminales del país. 

 “En un mes se logran almacenar cerca de 31 mil barriles de crudo en las refinerías ilegales que producen más de 13 mil galones de nafta, que se convierten en más de tres toneladas diarias de pasta de base de cocaína”, indica el líder gremial al referirse al hurto de crudo, que en lo corrido del año alcanza la cifra de 147.500 barriles.    

 Solo en Putumayo esa modalidad delictiva ha ocasionado la afectación de 10 humedales, la contaminación de cuatro estanques piscícolas, y de quebradas y ríos como el Putumayo. 

 Las empresas de la industria han fortalecido su capacidad de reacción ante estos hechos. “Cuando se producen actos terroristas, las empresas activan de inmediato sus planes de contingencia que en algunas ocasiones incluyen inversiones hasta por cinco mil millones de pesos, que incluyen el cierre inmediato de las válvulas de oleoducto, la colocación de barreras de contención para evitar que el crudo contamine los cuerpos hídricos y suelos, así como atender las necesidades de la población afectada”, puntualizó Lloreda Mera. 

 La industria viene trabajando en coordinación con las Fuerzas Militares y de Policía, para minimizar la probabilidad de atentados y mitigar los daños de los mismos. “Nuestro llamado es a que el país se manifieste con vehemencia frente al daño ambiental que han ocasionando las FARC y el ELN a lo largo de 30 años. Además, preocupa el silencio de ONGs ambientalistas y de Derechos Humanos, líderes de opinión y población en general frente a esta grave situación, que constituye la mayor tragedia ambiental relacionada con hidrocarburos de la que se tenga conocimiento” puntualizó Francisco José LLoreda Mera, Presidente de la ACP.

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