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El sector de hidrocarburos tiene un papel crucial en la transformación energética

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En el mundo, cuando cada día cobra más fuerza la transición energética y cuando muchos países, incluido Colombia, avanzan en la adopción de energías renovables a partir de fuentes como el sol y el viento, constantemente surgen inquietudes sobre el papel que tendrán el petróleo y el gas en el corto y en el largo plazo.

La ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, sostiene que el gas es el combustible de la transición y por ello la preocupación por subir las reservas. Asegura que se han quitado cuellos de botella en competitividad y que hay mucho trabajo por hacer en el relacionamiento con el territorio.

Para el Gobierno, en cabeza del Ministerio de Minas y Energía, la respuesta es que los hidrocarburos seguirán siendo la fuente más confiable de energía por muchos años, pero reconociendo esas nuevas realidades y necesidades derivadas del cambio climático, las acciones de política pública que se vienen desarrollando y estructurando apuntan a fortalecerlos para que cumplan un papel relevante en la transformación energética.

“La Ley de Financiamiento es absolutamente clave no solo en los temas de renta sino en los descuentos de las inversiones de capital, porque este es un sector muy intensivo en capital”.
María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía
Al respecto, la Ministra María Fernanda Suárez expone los logros, entre los que se destacan las decisiones para fortalecer la competitividad del país de cara a los inversionistas, y los desafíos, entre los cuales cobra protagonismo el giro en la forma en que la industria se relaciona con las comunidades y su entorno, aspecto en el que la transparencia y la confianza serán decisivas para que todos los actores quepan y convivan en el territorio, en pro del desarrollo económico y social, y del bien común.

¿Cuál es su balance actual de las acciones para el sector de hidrocarburos?

Hemos cumplido con todo lo que le dijimos al sector que íbamos a hacer. Cuando llegamos, uno tenía que partir los problemas entre estructurales de largo plazo y los de corto plazo.

En el largo plazo hemos trabajado en el acto legislativo de las regalías, en donde va a haber una mayor proporción para las entidades territoriales productoras, al subirles de 10 por ciento al 25 por ciento.

Pero no solo debemos concentrarnos en cómo repartirnos el porqué, sino en que este quede bien invertido y que las comunidades realmente vean las obras. Va a quedar un sistema más eficiente porque hoy hay cerca de 15 billones de pesos en los bancos en proyectos sin ejecutar y eso no se compadece con las necesidades que hay en el país.

Otro tema estructural era la consulta previa, que partimos en dos: el Gobierno va a presentar un proyecto de ley que va a asegurar que se haga y que se garanticen todos los derechos, pero que haya un procedimiento totalmente claro, en el que todo el mundo sepa cuándo se cumplen las cosas y cómo ocurren.

Y en el corto plazo lo que hay es una congestión de una cantidad de solicitudes, de todos los sectores, y una capacidad institucional que no puede atender eso.

Para ello pusimos un artículo en el Plan Nacional de Desarrollo y se va a crear un sistema a través del cual habrá un mecanismo más eficaz con la reglamentación actual.

Tras la claridad sobre consultas populares, por parte de la Corte Constitucional, ¿cuál es la estrategia que sigue?

La sentencia reconoce que hay una tensión desde la Constitución del 91 entre el ordenamiento del suelo y el del subsuelo y nos pide sacar la Ley de Coordinación y Concurrencia, que vamos a presentarla en el primer semestre del 2020.

¿Cuál va ser la filosofía del proyecto de ley?

Estamos estructurando todavía la ley, pero filosóficamente algo que tiene que cambiar es que antes de asignar un bloque debe haber una conversación en el territorio, porque hoy parte de lo que pasa es que se asignan los bloques, la compañía va a hacer su campaña y cuando el alcalde ve el taladro se pregunta: ¿cómo así?

Entonces cuando se vea que hay potencial tengo que informarles y, de la misma manera, cuando los municipios hagan su ordenamiento territorial tienen que incorporar y saber cuáles son las oportunidades en el subsuelo, porque lo que nos tenemos que asegurar es que el bienestar general está por encima del particular.

De hecho la nueva asignación de áreas de la ANH ya incorpora eso…

El gas es fundamental en la matriz de generación eléctrica, junto con las fuentes renovables de generación eólica y solar, que son variables. Se necesita el gas para que haya confiabilidad.
María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía
Por supuesto. El fallo dio una serie de elementos y desde el momento que salió se han tenido en cuenta para las rondas que se han hecho. Pero además de eso, la Corte pide que se saque adelante una ley que reglamente. Adicional a eso, otra de las cosas que también hemos hecho es el tema del licenciamiento ambiental y del tema arqueológico. Hoy, cuando usted va a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, esta entidad tiene al día sus licencias ambientales y en eso ha habido un cambio en los tiempos de los procesos muy importante.

Todo esto ha dado como resultado la mayor inversión que hemos tenido en el sector en el 2019. Estamos buscando que el número de pozos exploratorios sea el mismo del año pasado, pero la asignación actual de bloques nos debe llevar a una mayor actividad exploratoria en el 2020 y una mayor actividad sísmica, que si bien es mayor que la de años anteriores, todavía no es del nivel que se quisiera tener para lograr muchos más hallazgos.

Hemos trabajado en esos cuellos de botella y sin duda uno de estos era la competitividad, porque todas las empresas, incluyendo Ecopetrol, están diciendo que están aquí o en otro lugar.

Y en eso la Ley de Financiamiento es absolutamente clave, no solo en los temas de renta sino en los descuentos de las inversiones de capital porque este es un sector muy intensivo en capital.

¿Cuándo se bajará más la conflictividad social, ya que hay 700 millones de dólares quietos y este es uno de los factores?

Lo primero es una estrategia desde el Ministerio en el acompañamiento de todo el tema social y ambiental, que se llama ‘Todos cabemos’, un trabajo muy cercano con las comunidades, de pedagogía y de acercamiento genuino. Es acercar la oferta institucional del Estado al territorio.

En general, como sistema, tenemos que reconocer que en muchos de los municipios en donde ha habido producción de petróleo y gas por muchos años el desarrollo del territorio no habla bien del desarrollo que debe llevar la industria. Entonces hay que hacer pedagogía, posicionar al sector y tener un relacionamiento genuino y no oportunista o transaccional. Les hemos dicho a las empresas que su relacionamiento tiene que cambiar.

La responsabilidad no es solo girar la regalía. La verdadera responsabilidad social es asegurar que se fortalece la institucionalidad del lugar y que con esto se da un mejor desarrollo y se apoya la estructuración de proyectos.

Creemos que las regalías, la coordinación y concurrencia y elevar los estándares operacionales en los temas ambientales, y que la gente vea la responsabilidad que tienen las compañías petroleras frente a los temas ambientales es algo que tiene que mejorar.

Otro tema clave es la transparencia. Transparencia en la información, en los datos. Que la gente pueda ver cuáles son las mediciones sismológicas para ver si hay pozos que están generando sismicidad o no; cuánta es la toma de agua que se está haciendo en cada uno de los municipios para la actividad petrolera, porque alrededor de eso se han creado muchos mitos. Cuando se ve el porcentaje de consumo del sector de hidrocarburos es como del 2 por ciento del consumo hídrico del país.

Otro mito es que es el sector es el mayor contribuidor de emisiones de carbono, pero este es la deforestación, que hace el 35 por ciento de las emisiones, después sigue la agricultura, luego el transporte y luego hidrocarburos, con el 13 por ciento.

¿Esa transparencia debe ir más allá de los pilotos de investigación de los yacimientos no convencionales?

Cuando se lee el informe de la Comisión de Expertos, todas las recomendaciones no son por los yacimientos no convencionales, sino que recogen las recomendaciones frente al sector, que las ha acogido como una oportunidad, porque si hay algo que tenemos que cambiar con la comunidad es generar una relación de confianza. Cuando el debate se centra solamente en Twitter es porque es una visión contra la otra y no vamos a los datos.

Y la única manera de ir a estos es que estén disponibles. Esa transparencia induce a la confianza y esto es parte de la hoja de ruta que estamos trabajando.

La herramienta más cercana en eso es la reforma a las regalías. ¿Cómo se hará la pedagogía con los nuevos mandatarios regionales y locales?

Eso es muy importante. El Gobierno ha estado preparando la estrategia para ponerles una caja de herramientas que tiene a su disposición y el cambio en las regalías es una de las más importantes.

Este acto legislativo estará en el 2019, se reglamentará en el 2020 y probablemente se ejecute en el 2021. Entonces los proyectos de este Gobierno serán con las regalías actuales y una de las debilidades más grandes es la capacidad de estructuración de proyectos y allí los mandatarios regionales son muy importantes.

Parte de lo que estamos planeando es cómo desde su llegada van a tener una capacitación, para fortalecer su capacidad institucional para acompañarlos en una mejor estructuración de proyectos que se traduzca en unas aprobaciones más rápidas y en que la ejecución se dé en tiempos y en el presupuesto. La apuesta con los mandatarios locales debe ser que todos cabemos en el territorio.

¿Cómo se van a impulsar el offshore y los no convencionales, tras la claridad que dio el Consejo de Estado sobre estos últimos?

“La responsabilidad no es solo girar la regalía. La verdadera responsabilidad social es asegurar que se fortalece la institucionalidad del lugar y que con esto se da un mejor desarrollo y se apoya la estructuración de proyectos”.
María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía
Lo primero fue reactivar los contratos de offshore, porque los descubrimientos se dieron en el 2017 y se quedaron frenados porque había un tema contractual por resolver. Se pasaron los contratos de TEA a exploración y producción y las primeras nuevas perforaciones deberían darse en 2020 y 2021. Las demoras son principalmente por los taladros disponibles y cuánto se demoran en llegar.

El offshore tiene de importante que al delimitar y entender si el gas que hay ahí, por cantidad, por calidad y por profundidad, es comercial. Y segundo, seguir explorando porque hay potencial de líquidos y cuándo se encuentran líquidos en el offshore, típicamente son muy ricos.

Lo segundo es todo el tema de bloques y rondas que se han hecho, y sobre todo el cambio en la dinámica del proceso de asignación de áreas, porque hay un mapa disponible de tierras a partir del cual el sector se está actualizando permanentemente.

Un área donde hay una oportunidad por terminar de ver es Putumayo. Ecuador produce 200.000 barriles o más al otro lado del río y en la frontera geológica deberíamos tener la misma potencialidad. Nuestra labor es que haya seguridad energética y oportunidades de generación de riqueza, porque Colombia es el país menos explorado del continente, según la presidente de Occidental.

¿Y en no convencionales?

Si hay algo positivo es la Comisión de Expertos y la transparencia que le dio a todo este proceso, más la decisión del Consejo de Estado de seguir avanzando en los pilotos.

Hemos estado haciendo unas mesas de trabajo gubernamentales en donde hemos estado revisando con mucho detenimiento todas las recomendaciones para poderlas convertir en los protocolos que se tienen que hacer.

“Estamos discutiendo la cuarta revolución industrial o los carros eléctricos, pero hay que pensar que todavía hay 500.000 familias que no tienen acceso a la energía, lo cual es inadmisible”.
María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía
En este momento estamos en la fase de concluir cuáles serían esos protocolos, para de ahí trazar la ruta para seguir adelante con lo que nos puso la sentencia del Consejo de Estado.

¿El insumo de lo que está demandado de fondo, es decir los reglamentos técnicos, se tendrá en cuenta?

La Comisión de Expertos no hace ninguna sugerencia de cambiar la técnica, sino que lo más importante que concluye es que no se ha encontrado ninguna evidencia científica de que la técnica genere un riesgo para el medio ambiente y las comunidades.

Sin embargo, como nunca se ha probado en Colombia, dijo que se debe poner a prueba para observar que los resultados que se han dado en otros lugares también se den en Colombia.

Entonces la técnica no va a cambiar. Además, ellos establecieron que las especificaciones técnicas de la reglamentación colombiana son muy exigentes. Lo que hace es decir que no solamente es la técnica, sino que se tienen que mirar los temas de salud, de biodiversidad, hacer líneas base, ser transparente en los datos. Entonces, parte de lo que tenemos que hacer en los pilotos es que la información esté disponible en tiempo real para todos los ciudadanos.

Me imagino como una urna de cristal en la que cada colombiano podrá ver lo que está pasando con el taladro, las mediciones de sismicidad, la distancia del acuífero, el líquido de fractura que se está haciendo y en qué proceso va el pozo.

En tiempos de transformación energética, ¿cuál será el papel de los hidrocarburos, porque hay la percepción de que no se necesitan?

La misión de transformación está muy enfocada al sector eléctrico. Hay un capítulo enfocado al gas como parte de la matriz eléctrica. Lo que dice Naciones Unidas, es que el 80 por ciento de que logremos reducir las emisiones de carbono para bajar el 1,5 por ciento del calentamiento global, depende de la energía y que lo hagamos correctamente.

Ahí el sector de hidrocarburos juega un papel crucial. Somos el primer sector que tiene el plan integral de gestión del cambio climático. Tenemos una hoja de ruta que construimos con el sector privado, en el que hay empresas de hidrocarburos.

¿Cuáles son las líneas que debe trabajar el sector?

Lo primero es su fuente de energía. La demanda de energía de Ecopetrol equivale a la de Bucaramanga. Entonces que la fuente de energía sea limpia, para su producción, tiene un impacto muy alto.

Segundo, el tema de emisiones fugitivas, en el que vamos a subir los estándares. Son emisiones que no pueden llegar al medio ambiente cuando Colombia ya tiene la tecnología para controlarlas.

Los temas de eficiencia energética son muy importantes. El sector de hidrocarburos le apuesta en el mundo a hacer captura de carbono, para ser carbono neutral. Dependemos de que el desarrollo tecnológico se dé y que termine siendo costo-eficiente, para capturar ese carbono y que se pueda volver a reinyectar.

La otra arista es el rol del gas, que reduce el 40 por ciento de las emisiones de carbono de un vehículo y en términos de calidad del aire reduce en 96 por ciento el material particulado.

“La demanda de energía de Ecopetrol equivale a la de Bucaramanga. Entonces que la fuente de energía sea limpia, para su producción, tiene un impacto muy alto”.
María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía
Si todavía tenemos desafíos en la movilidad eléctrica de vehículos particulares, imagínese los que hay en volquetas, sistemas de transporte masivo y en vehículos de carga. Y una de las apuestas que hay es que el gas sea ese combustible de la transición, sobre todo el tema de vehículos de carga pesada y sistemas de transporte masivo.

Y el gas es fundamental en la matriz de generación eléctrica, junto con las fuentes renovables de generación eólica y solar, que son variables. Y para que haya confiabilidad se necesita algo que la genere y el gas es fundamental para sostener esa confiabilidad. Por ello el énfasis de aumentar las reservas de gas y el offshore.

¿Y en combustibles líquidos, qué retos quedan?

Ya estamos cumpliendo las metas del 2025 que estaban en el Conpes. En diésel estamos en menos de 10 partes por millón de azufre y en gasolina estamos en cerca de 100. Sabemos que el mundo los va a necesitar como su fuente energética más confiable por muchos años y desde la regulación y las empresas debemos asegurar que utilizamos toda la tecnología disponible para que el efecto de esa producción y ese consumo sea el menor sobre el medio ambiente.

¿Cuáles son las acciones para impulsar un mayor desarrollo del mercado de combustibles líquidos y evitar situaciones de estrés transitorio por el abastecimiento en algunas regiones del país?

Estamos fortaleciendo la reglamentación relacionada con la infraestructura de la cadena de suministro, los requisitos necesarios y las condiciones para la prestación del servicio. Nuestro objetivo es tener un suministro cada vez más seguro en todas las estaciones de servicio de combustibles.

Además, seguiremos trabajando con las autoridades territoriales, los gremios y demás actores de la cadena, con el fin de continuar asegurando la correcta prestación del servicio y la competitividad del sector, en pro de los mejores estándares de calidad y en beneficio de los consumidores finales.

Con toda la energía

En su tiempo como Ministra, ¿qué es lo que más le ha dado satisfacción y lo que más la ha frustrado?

Me frustra es no poder hacer las cosas con mayor velocidad. Vivo con mucha angustia de la urgencia con la que se necesitan resolver los problemas y en el sector público la velocidad es un reto, por las capacidades institucionales, porque usted se tiene que limitar a lo que la ley le permite y porque todo el sistema en general está diseñado para que las cosas vayan despacio.
Y lo que me hace feliz es llevarle energía a la gente por primera vez. Estamos discutiendo la cuarta revolución industrial o los carros eléctricos, pero hay que pensar que todavía hay 500.000 familias que no tienen acceso a la energía, lo cual es inadmisible.

¿Cuál es su visión del rol de la mujer en el sector?

Fue una de las cosas que me hizo tomar la decisión de venir a trabajar al Gobierno del presidente Duque y su apuesta por tener una equidad de género y un gobierno paritario, porque muchas veces no se pueden lograr esas metas porque las mujeres somos las que decimos que no.

Es un tema que estamos impulsando mucho en el Ministerio, desde su política de género. Una de las cosas que más urgencia me genera es la participación de la mujer en las oportunidades laborales en las comunidades. El sector de hidrocarburos donde está es el mejor pagado de la región y como la participación de la mujer es tan bajita, son oportunidades que no tiene. Entonces hay que asegurar que en la fuerza laboral en las regiones donde opera el sector haya mayor participación de fuerza femenina.

Hay paradigmas que hay que romper. Hay trabajos para hombres por pura fuerza física, pero hay que asegurar que en todas esas cosas en que la mujer puede hacerlo, participe y ahí hay que empezar desde el entrenamiento, o que haya dormitorios de hombres y de mujeres en los campos. Hay que trabajarlo desde las empresas y desde las comunidades.

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