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Edición No. 23

Revista ACP

Industria de hidrocarburos, 100 años de progreso para Colombia

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Todos los colombianos debemos sentirnos orgullosos de esta industria sin la cual nuestro país no sería lo que es hoy.

Hace más de 100 años ya habíamos vivido la primera transición energética. Las más felices con los primeros pozos petroleros, en 1859, debieron ser las ballenas, pues de estas se extraía aceite para fines variados, en especial el encendido de lámparas, y gracias al querosene dejaron de ser tan perseguidas, aunque la dicha para este crudo destilado duró poco debido a la bombilla eléctrica. No solo los grandes mamíferos debieron celebrar: los seres humanos -incluidos los esclavos-, los caballos y bueyes también debido a que su fuerza muscular fue por siglos la principal fuente transformadora de energía.

Era cuestión de tiempo para que el petróleo cambiara el mundo y nuestro país. Para que Karl Benz inventara el primer vehículo y Henry Ford lo perfeccionara y comercializara, Rockefeller visionara el potencial del petróleo y fundara la Standard Oil Company, para que en Colombia el presidente Núñez ordenara su búsqueda y el escritor Jorge Isaacs se uniera a la causa, y para que el coronel José Joaquín Bohórquez encontrara petróleo en la zona de Infantas, con la mala fortuna de que nadie les dio importancia a las propiedades de su hallazgo, con una excepción: el empresario de origen francés Roberto de Mares.

A partir de ahí la historia es más conocida. De Mares firmó una concesión para operar por 30 años los yacimientos en Santander, se constituyó la Tropical Oil Company, cedida luego a la Standard Oil (conocida por sus iniciales SO), que después fue la ESSO y hoy ExxonMobil, pionera de la industria en el país y que el año pasado cumplió cien años de creer en Colombia.
Fue así como el 29 de abril de 1918, el Pozo Infantas 2 inició la producción de petróleo con 42 barriles al día, cambiando para siempre la historia del país. Cien años después, ese campo leal y longevo aún produce en promedio 44.000 barriles al día.

La gasolina se vendía en latas, en farmacias y locales comerciales. Con la masificación del automóvil, se construyeron quioscos con surtidores para proveer de gasolina a los carros; hoy, Colombia consume más de 280 mil barriles diarios de combustible líquido. Entre 1922 y 1928 se habían importado 13.246 vehículos. Fue el inicio de la distribución de combustibles y de la industria automotriz. El país cuenta actualmente con 5.000 estaciones y 12 millones de vehículos -sin contar las motos-, desde buses escolares y ambulancias, hasta vehículos de carga y pasajeros, que mueven al país y su economía.

Algo similar ocurrió con la aviación. Diez años después de que los hermanos Wright hicieran su primer intento de vuelo, en 1913 llegó a Santa Marta el primer avión y en 1919 se creó la primera aerolínea. Los grandes ríos eran utilizados como pistas de despegue y acuatizaje. En 1928, Lindbergh fue recibido como un héroe en Cartagena. Quién pensaría que cien años después -con Jet fuel- la industria de la aviación en Colombia movilizaría 40 millones de pasajeros al año, interconectando al país y a este con el exterior.

El petróleo y el gas mueven al país, literalmente, por tierra, ríos, mar y aire; y le aportan recursos al Estado como ninguna otra actividad económica.
Francisco José Lloreda, Presidente ACP

Y pocos años después esta dinámica transformadora llegaría al campo, reemplazando los caballos y los bueyes. Hoy, el 50% de las unidades productoras agrícolas de 1.000 hectáreas o más usan maquinaria a base de combustible. La mecanización de la agricultura permite alimentar a Colombia. Pronto, el volumen de crudo requirió varios medios de transporte. A los cuatro buques exclusivos que movilizaban los barriles por el Río Magdalena se sumó la construcción en 1926 del primer oleoducto, de 536 kilómetros, entre Barrancabermeja y Mamonal en la Costa Atlántica; hoy tenemos un sistema de oleoductos de 9.000 kilómetros, además de una capacidad de transporte de 100.000 barriles por ese mismo caudal natural.
Colombia se convirtió en exportador de petróleo: en 1927 representó 17% de las exportaciones; el tercer productor de Latinoamérica y el octavo a nivel mundial.

El 25 de agosto de 1951, con ocasión de la reversión de la Concesión de Mares, nació Ecopetrol, nuestra gran empresa. La Universidad Nacional de Medellín y la Industrial de Santander empezaron a preparar los profesionales de la industria. Hoy el país cuenta con cinco facultades de ingeniería de petróleo y once de geología, que nos permiten contar con más de 11.000 ingenieros y 5.000 geólogos al servicio de Colombia. Esto sin contar los ingenieros eléctricos, mecánicos, electromecánicos, civiles, entre otros, además de ingenieros ambientales, sociólogos, antropólogos, politólogos, psicólogos y abogados que trabajan en el sector.

Luego del descubrimiento en La Cira-Infantas, tuvimos los de Chuchupa-Ballena, Caño-Limón, Cusiana-Cupiagua, y el redescubrimiento de Rubiales. Todos ellos desarrollados u operados por empresas extranjeras que han aportado su conocimiento y capital para impulsar la industria del petróleo y gas en el país. Hoy tenemos más de 50 empresas operadoras de 15 países apostándole a Colombia en costa afuera, recobro mejorado, nuevas cuencas y que están listas para desarrollar los yacimientos no convencionales. Además, hay más de 150 compañías especializadas de bienes y servicios, sin contar las que se contratan a nivel regional, que impulsan la economía de las zonas productoras.

Este recuento tiene un objetivo: recordarnos -concientizarnos- de la importancia que ha tenido la industria de hidrocarburos en el desarrollo del país. Colombia no sería lo que es hoy sin esta industria. El petróleo y el gas mueven al país, literalmente, por tierra, ríos, mar y aire; les proporciona confiabilidad eléctrica a las industrias y hogares, le permite al campo ser más productivo, y le aportan recursos al Estado como ninguna otra actividad económica. Difícil imaginar un sector económico, un bien o un servicio, una actividad cotidiana, que no tenga una relación con los hidrocarburos -como insumo, como medio o producto final-. Por eso todos los colombianos debemos sentirnos orgullosos de esta industria -blanco de vituperios, desinformación y malquerencias-, sin la cual Colombia no sería lo que es hoy.

¡Cien años construyendo país! Un siglo que nos da autoridad serena, para decirle a Colombia, aquí está su industria de hidrocarburos y vamos por cien años más.


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