Edición No. 21

Revista ACP

Las petroleras son socias del desarrollo sostenible

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La sexta sesión del III Congreso ACP se tituló “Industria de hidrocarburos como fuente de creación de riqueza y desarrollo”.

Los hidrocarburos continuarán siendo en las próximas décadas la principal fuente de energía del mundo, pero el cambio en los patrones de consumo genera grandes desafíos.
#CongresoACP

Es necesario alinear los intereses del Gobierno, las empresas petroleras, las comunidades de sus áreas de influencia, y las administraciones municipales y departamentales para mejorar el impacto de proyectos sociales y ambientales que se desarrollan gracias a la operación de la industria de los hidrocarburos.
En esto concuerdan los expertos que participaron en dos de las sesiones del III Congreso ACP, quienes se ocuparon de reflexionar sobre el desarrollo regional y el papel del sector con respecto a un empeño que debe ser compartido con las comunidades locales y distintas instancias estatales.
“Hacia adelante es donde debemos llevar este relacionamiento con comunidades y territorios, hacia un gerenciamiento de la sostenibilidad (…); hay que tener claros los roles de cada actor, las realidades prioritarias por atender y poner foco en las inversiones conjuntas, para que no se fragmenten ni pierdan impacto y así aprovechemos la bendición del oro negro”, expresó María Victoria Riaño, presidente de Equión Energía, la compañía con operaciones en Casanare.

“Colombia está en una posición única para desarrollar más su potencial petrolero. No se trata solo de tener los recursos, sino de que haya buenas reglas, capacidades institucionales y alineación de los intereses del Gobierno y de las empresas para hacer un manejo más inteligente de los ingresos del crudo”
Antoine Halff
A su turno, Antoine Halff, investigador principal del Centro para la Política de Energía Global de la Universidad de Columbia (Nueva York), destacó que Colombia tiene un camino abonado en gobernabilidad, democracia e institucionalidad.
Con base en las buenas prácticas aplicadas en Noruega y Brasil por el sector petrolero, señaló que hay tres aspectos en los que esta industria puede aportar al desarrollo regional: cultivar la formación de talento humano local para sus distintas fases de operación, impulsar proveedores locales que respondan a sus necesidades y aportar al desarrollo de infraestructuras en bienes públicos como vías.  

Bajos impactos ambientales

En ese contexto, actualmente, el aporte del sector a un desarrollo regional sostenible está determinado por el debate creciente en torno a los impactos ambientales de los campos petroleros y a las posibilidades de que el país aproveche los recursos en yacimientos no convencionales (YNC).
Al respecto, Brigitte Baptiste, directora del Instituto Alexander von Humboldt, uno de los más respetados centros de investigación ambiental del país, señaló que ya hay ejemplos positivos, como en Putumayo, en los cuales estas organizaciones se han logrado articular con las políticas regionales ambientales para prevenir, mitigar y compensar los efectos de sus operaciones. 

“Hoy sabemos bastante bien que los impactos en biodiversidad de la actividad petrolera, por exploración, explotación, conducción y refinación, son extremadamente bajos. Lo digo de manera muy enfática, en vista de la poca información con la que se habla del tema. Estos tienden a ser muy puntuales, y también mitigables. Hoy nos preocupan más los efectos del sector agropecuario frente a su gestión del territorio”
Brigitte Baptiste

En cuanto a la huella ecológica, afirmó que esta industria solo aporta el 7 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero que inciden en el cambio climático, esto dentro del apenas 0,4 por ciento con el que contribuye Colombia al total global: “El país no debería estar preocupándose por emisiones de dióxido de carbono (CO2) al punto de poner en riesgo su desarrollo económico”, puntualizó.

La directora del von Humboldt también indicó que el más reciente mapa para la llamada lista roja de ecosistemas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), que fue presentado en septiembre pasado por los científicos independientes a su cargo, no muestra que la transformación ecológica del territorio se deba a actividades hidrocarburíferas: “No lo digo para congraciarme con ustedes, sino para que se posicionen muy bien las oportunidades que tiene una economía petrolera sana y que puede aportar al desarrollo sostenible del país”.

Por eso se unió a las voces que plantearon en el Congreso que el sector debe hacer un mayor ejercicio de educación y divulgación de lo que significa llevar a cabo una adecuada extracción: “Hay que cortar la cerca, para que las empresas sean buenos socios territoriales”, agregó.
De ahí la importancia de promover espacios de participación que contemplen instrumentos como los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) o los Planes de Manejo y Ordenamiento de una Cuenca (Pomca): “Si hay más concertación previa sobre las vocaciones económicas de los municipios, no se llegaría a estos conflictos puntuales que se expresan hoy en consultas populares”, respondió la directora del Instituto Humboldt a esta revista.

Contribución económica al territorio

Otra de las afirmaciones que suelen hacerse con poca evidencia, con respecto a la industria y su relación con el entorno, es que tiene pocos encadenamientos productivos con otros sectores. No obstante, el presidente de Ecopetrol, Felipe Bayón, presentó durante el Congreso algunas cifras que demuestran lo contrario.

Según datos preliminares de una investigación que adelanta Fedesarrollo para la compañía, por cada peso que el renglón produce genera un efecto de 1,65 pesos en el entorno, por la vía de los encadenamientos productivos.

Se debe enfatizar más en las relaciones positivas entre sectores petrolero y agropecuario, y la biodiversidad como proveedora de servicios ecosistémicos.
Brigitte Baptiste, directora del Instituto von Humboldt

Precisamente, el director de ese centro de estudios, Leonardo Villar, llamó la atención sobre el impacto notable que los hidrocarburos han tenido en el crecimiento económico local, lo que explica por qué la caída de los precios internacionales registrada desde 2014 se tradujo en una recesión en la región Oriental de Colombia en 2016.

Otra arista de la sostenibilidad económica y social tiene que ver con la capacidad de diversificar las actividades productivas de las regiones petroleras, un frente con limitantes y oportunidades.
De una parte, el presidente para Colombia de la compañía canadiense Parex Resources, Lee Distefano, indicó que las comunidades tienen pretensiones de corto plazo. Con base en la experiencia de esa petrolera en Casanare, Arauca y Santander, “sus necesidades son muy inmediatas en temas como ganado, infraestructuras y vías, pero no piensan en el largo plazo para independizarse del petróleo; al contrario, piden capacitación para trabajar en esta industria”, sostuvo.

Bienvenida la industria petrolera, pero con responsabilidad social y ambiental. No se trata de entrar a hacer lo que se quiera, sino de hacerlo bien.
Damaris Botero, lideresa del movimiento Casanare Somos Más

El empresario añadió que la diversificación de las economías locales debe ser una responsabilidad de alcaldías y gobernaciones en vista de los recursos limitados de las petroleras para invertir prioritariamente y a riesgo en la exploración.
Desde otra orilla, Damaris Botero, lideresa del movimiento Casanare Somos Más, comentó que el sector debe fortalecer el apoyo que desde años atrás les ha dado a otras actividades como ganadería y piscicultura. “Hay que crear un frente común entre industria, autoridades y comunidades para que podamos definir sectores que generen buen empleo (…) Hoy, el tema en Casanare es reactivar la economía y la industria petrolera es la que ha ayudado y genera más de 15.000 empleos en el departamento; como decimos los llaneros, no podemos darnos un tiro en el pie”, sugirió la dirigente cívica.
También, el presidente de Ecopetrol insistió en la complementariedad que pueden tener la agricultura y los hidrocarburos; incluso enfatizó en que esta compañía siembra caña de azúcar y palma para la producción de biodiésel y bioetanol en los Llanos Orientales.

Más aporte a la sostenibilidad social

A su vez, la presidenta de Equión agregó que la industria petrolera puede impulsar el desarrollo territorial al poner al servicio de alcaldías y gobernaciones su experticia en la estructuración de proyectos para gestionar recursos de la Nación, por ejemplo aquellos del Sistema General de Regalías.
Luego de la reforma de las regalías, en 2012, se han recaudado por este concepto 33 billones de pesos, de los cuales hay un saldo sin ejecutar de 12 billones debido a la debilidad de los municipios al formular propuestas, señaló Catalina Rueda, subdirectora de Minas y Energía del Departamento Nacional de Planeación (DNP), quien considera prematura otra reforma, aunque es una solicitud reiterada del sector de hidrocarburos y que también considera necesaria Fedesarrollo.

Más que aportar obras, la inversión en formación de capital humano es la que permitirá tener sostenibilidad, luego de que la actividad petrolera se retire de los territorios. Catalina Rueda, subdirectora de Minas y Energía del DNP.

Por unas regalías más progresivas

A juicio de varios expertos, reformar la distribución actual de las regalías es necesario para que estos recursos aporten a la sostenibilidad regional. El director de Fedesarrollo fue enfático en que no es conveniente darle tratamientos tributarios especiales o exenciones al sector petrolero, pero es partidario de “que esos pagos de regalías estén atados a las fluctuaciones de los precios del crudo: si están altos, es razonable que las regalías sean mayores, porque debe compensarse en mayor medida al territorio, al país, por un recurso que genera más beneficios, y viceversa”.
Entre tanto, Brigitte Baptiste sugirió que al menos el 10 por ciento de regalías se destine a ciencia, tecnología e innovación, y se oriente a gestión del conocimiento ambiental del país, de manera que se puedan monitorear efectos territoriales en zonas rurales de actividades extractivas y agropecuarias.

Entre tanto, se abren más posibilidades de contribución de las petroleras mediante el esquema de obras por impuestos, que les permitirán pagar un porcentaje de la obligación de renta con infraestructuras públicas en sus áreas de influencia, inicialmente en los 344 municipios que hacen parte de las Zonas Más Afectadas por el Conflicto (Zomac).

Al respecto, Hernando José Gómez, exdirector del Departamento Nacional de Planeación, dijo que también podría generarse el ajuste legislativo que facilite un esquema de obras por regalías. “Parte del rol de la industria es vigilar que las regalías se inviertan bien, de lo contrario tiene un efecto en su contra y aparecen oportunistas a capitalizar malestares (…) Las obras por regalías serían una manera en que las empresas lleguen a lugares donde necesitan validar su licencia social”, concluyó el exdirector del DNP.
Independientemente de estos mecanismos planteados para la ejecución de las obligaciones tributarias y financieras de las empresas, queda claro que las firmas del sector tienen un rol fundamental en promover la sostenibilidad territorial de las zonas donde operan y, además, en que coordinar acciones con la sociedad civil y las entidades tanto territoriales como nacionales será crucial para que la operación apalanque un mejor futuro para las regiones de Colombia.


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