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Mantener laseguridad energética

Fortalecer la industria a través de planes de crecimiento, exploración y explotación de hidrocarburos, sobre todo teniendo en cuenta al gas natural como combustible clave en la transición energética y uno de los de mayor demanda en el mundo, es una apuesta segura para Colombia.

Despejar las dudas sobre el rumbo que tendrá en los próximos años el sector energético del país es una de las primeras tareas que tiene la cartera de Minas y Energía, en cabeza del ministro Andrés Camacho. Y es que, después de un año de total incertidumbre, con declaraciones poco favorables por parte de altos funcionarios del Gobierno nacional, las aguas permanecen agitadas y exigen ser calmadas, con la seguridad que solo una clara política energética puede proporcionar.

La suma de los múltiples eventos que se están conjugando durante este segundo semestre del año, como el fenómeno de ‘El Niño’, el agotamiento en las redes de transmisión regionales, la crisis financiera de las comercializadoras de energía, los retrasos de proyectos energéticos renovables y, ahora, los racionamientos de gas en la costa Caribe, son una bomba de tiempo que exige la pronta atención y acción del Gobierno.

En primer lugar, es urgente destrabar los proyectos renovables que se encuentran bloqueados en La Guajira, así como acelerar la entrada de Hidroituango al sistema. Hay que seguir avanzando en la expansión de una infraestructura lineal y robusta que garantice la interconexión de energías renovables al Sistema Interconectado Nacional (SIN); en este punto, es definitivo que la política de transición energética en Colombia pase de las buenas intenciones a los hechos, para que se superen los cuellos de botella que alteran la dinámica del sector.

Por otro lado, el cuestionado decreto de Estado de Emergencia en La Guajira, que recientemente tumbó la Corte Constitucional, pero que tendrá efecto diferido hasta el 2024, causará fuertes repercusiones sobre el sector, como afectaciones en el flujo de caja de la empresa Air-e y, por ende, a su mercado en la costa Caribe; aumentos de entre el 5 y el 7 por ciento en las facturas de energía, y la suspensión de contratos de las subastas de cargo por confiabilidad de proyectos renovables, por mencionar algunas.

Entre los enormes desafíos que tiene Colombia para las próximas décadas, se encuentra el garantizar la estabilidad del sistema energético mientras se realiza un tránsito responsable hacia un modelo energético sostenible. Estamos de acuerdo en que hay que aumentar la participación de las energías renovables en Colombia, pero también en que es importante seguir potenciando los recursos de crudo y gas con el propósito de contar con energía de respaldo e ir ampliando la canasta exportadora.

La reciente crisis del gas en la región Caribe, desatada por los problemas técnicos ocurridos en los pozos ubicados en el departamento de Córdoba, es una clara señal de la necesidad de apostarle al fortalecimiento de la industria interna, priorizando la exploración y la explotación de los abundantes recursos que existen costa afuera y en tierra. Por lo pronto, urge que el Ejecutivo tome medidas para impedir que la crisis se magnifique y el racionamiento se extienda del sector industrial al residencial.

Si bien la tendencia mundial hacia la descarbonización crece de manera vertiginosa, es equivocado pensar en abandonar abruptamente la industria de los hidrocarburos, la llamada a respaldar la transición energética. Hay que acabar con el doble discurso en el que se le dice no al petróleo, no al carbón y no al gas, pero sí a las regalías. Reconciliar al sector y el Gobierno es un paso definitivo para preservar la seguridad energética, es así que, cuanto antes, el Ministerio debe dar claridad sobre la política minero-energética y moderar el discurso frente a los combustibles fósiles. Es preciso planear una política nacional de abastecimiento y suministro de petróleo y gas, enfocada en el aumento significativo en el nivel de las reservas, que nos permita mantener nuestra autosuficiencia de hidrocarburos y la seguridad energética del país.

Entre los retos del sector, mención aparte merece la problemática por las altas facturas de energía, que no ha logrado contener el Gobierno, y siguen aumentando con los constantes incrementos en bolsa de energía. A las actuales preocupaciones hay que sumar la llegada del fenómeno de ‘El Niño’, las afectaciones en los flujos de cajas de las empresas comercializadoras, en su mayoría públicas, y el agotamiento en las líneas de transmisión, que se configuran como una gran amenaza para el sistema. En este delicado contexto, no se debe subestimar la alerta lanzada por el gremio de distribuidores de electricidad, por lo que se requiere que el Ejecutivo concrete alternativas que impidan un desborde en las tarifas del servicio y garanticen su calidad.

Si bien la tendencia mundial hacia la descarbonización crece de manera vertiginosa, es equivocado pensar en abandonar abruptamente la industria de los hidrocarburos, la llamada a respaldar la transición energética. Hay que acabar con el doble discurso en el que se le dice no al petróleo, no al carbón y no al gas, pero sí a las regalías.

José David Name Cardozo, Senador de la República

Ante la gran incertidumbre que existe, hacemos un llamado al Gobierno para que conjure nuevas medidas con el propósito de evitar un racionamiento en el suministro de energía en la región Caribe y el Chocó. Desde la Costa, pedimos que se aceleren los procesos y las inversiones para garantizar el servicio eléctrico, y que se destraben las obras de expansión que, con sus retrasos, presionan el sistema.
El panorama no es nada alentador, toda vez que son muchas las problemáticas e inmensos, más no imposibles, los retos que tiene el sector. Fortalecer la industria a través de planes de crecimiento, exploración, y explotación de hidrocarburos, sobre todo teniendo en cuenta al gas natural como combustible clave en la transición energética y uno de los de mayor demanda en el mundo, es una apuesta segura para el país.

Fortalecer la industria a través de planes de crecimiento, exploración, y explotación de hidrocarburos, sobre todo teniendo en cuenta al gas natural como combustible clave en la transición energética y uno de los de mayor demanda en el mundo, es una apuesta segura para el país.

José David Name Cardozo, Senador de la República

Ciertamente, los hidrocarburos y las fuentes no convencionales de energía renovable (Fncer) deben conjugarse de manera positiva con el fin de aprovechar los atributos que brinda el combustible para consolidar una transición energética segura. Construir sobre lo construido y seguir fortaleciendo el sector, a través de planes de crecimiento, exploración, y explotación de hidrocarburos, sobre todo potenciando al gas natural como combustible clave, es determinante para garantizar nuestra autosuficiencia energética.

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