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Autosuficiencia energética y desarrollo social sostenible

Frank Pearl

Presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas, ACP

El petróleo y el gas han sido fuente de energía y motor de desarrollo de la sociedad moderna. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA, por su sigla en inglés), el mundo seguirá demandando hidrocarburos por las próximas décadas, y, según sus proyecciones, el pico de demanda se dará en el año 2030. A partir de ese año, su participación dentro de la oferta de energía disminuye, aun cuando los volúmenes se mantienen en niveles relevantes.

En Colombia, de acuerdo con el Plan Energético Nacional 2022-2052 (PEN), algunos escenarios de prospectiva energética prevén aumentos del consumo que varían entre el 15 % y el 30% a 2032. Por ello, en medio de la búsqueda de la transición energética justa, que nadie ha definido, el país debe pensar en términos de autosuficiencia energética.

Las curvas marginales de costos de abatimiento para Colombia muestran un escenario probable de transición gradual, en el cual se pueden utilizar los recursos del sector para lograr tres propósitos: transición energética, transición económica y transición social.

La transición energética nos permitirá sustituir gradualmente algunas de las fuentes de energía actuales, por unas más limpias. Algunos cuellos de botella están en la eficiencia mineral y en la eficiencia económica de las alternativas actuales. Los sectores de la economía que generen mayores emisiones de gases de efecto invernadero, GEI, y consuman más energía y agua deben coliderar la transición.

En un país con niveles de pobreza superiores al 40%, con cerca de siete millones de personas que no ingieren diariamente los nutrientes básicos y con cerca de cuatro millones de personas viviendo en la miseria, es indispensable priorizar los temas humanitarios y sociales. Por eso, la transición energética debe priorizar recursos para generar diversificación productiva formal en las regiones, capilaridad en el sistema económico y formalización de las economías locales.

Lo anterior, implementado de una manera gradual, que permita generar riqueza y valor en las regiones, nos permitirá avanzar en la transición social.

Así, las tres iniciativas estratégicas: transición energética, transición económica y transición social, son interdependientes. Las políticas de Estado deben facilitar y promover un avance simultáneo en los tres frentes, en las siguientes décadas.

Frank Pearl

Presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas, ACP

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